
Motti, Almirante
Al igual que otros muchos oficiales Imperialtes, Motti sobresalió por su devoción al Imperio y poco más. Aunque es cierto que en su historial hay grandes misiones conseguidas, muchas de ellas fueron de naturaleza rutinaria.
Una de las recompensas por su lealtad fue la asignación para ayudar y proteger al Gran Moff Tarkin y ser el tercer hombre en el triunvirato de mando de la “Estrella de la Muerte” (Tarkin, Tagge y Motti). Darth Vader no estaba realmente en el mando en ningún aspecto de este proyecto ya que actuaba únicamente como emisario del Emperador Palpatine.
El almirante Motti fue uno de los mayores seguidores del proyecto “Estrella de la Muerte”, y su entusiasmo personal especialmente responsable de la eventual aprobación del proyecto, que tardó mucho en gestarse. Desde los tiempos de las disquisiciones sobre los Destructores Estelares, no había existido en el Senado tantos debates sobre un tema militar. En cualquier caso, esos debates se han convertido ya en algo improcedente al disolverse el Senado. Puede ser terrorífico plantearse qué prioridades militares se han puesto en marcha a través de los nuevos consejos de planificación Imperial, ahora que el debate sobre estas materias y la última decisión está a cargo sólamente del Emperador Palpatine en persona.
Motti no mostraba demasiado interés por Darth Vader y sus “formas de brujería”. Para él, la única realidad era el poder personificado en maravillas tecnológicas como la “Estrella de la Muerte”. La Fuerza, como se le oyó comentar en numerosas ocasiones, no era mas que una antigua religión y toda la magia asociada a ella una simple broma. Incluso después de que Darth Vader le obsequiara con una pequeña lección de “fe”, Motti siguió obstinado contra la intangible naturaleza mística de la Fuerza.
